A fines de 2007 se terminó de implementar el APL firmado por la Asociación de Productores de Pisco de la Tercera y Cuarta Región el año 2004. En este momento se realiza la auditoría y el estudio de impacto ambiental en las empresas que adhirieron al acuerdo, entre ellas Capel, Compañía Pisquera de Chile S.A., Pisquera Río Elqui, Bauzá y Mal Paso, además de Pisco Horcón Quemado y Pisco Bou Barrueta, cuyos informes finales se esperan para fines de marzo.
Esto permitirá determinar sí el sector pisquero cumplió con los compromisos asumidos, así como también se tendrá una visión de cuánto avanzó la industria desde la etapa de diagnóstico hasta la situación actual. El enfoque del APL estuvo centrado en mejorar el tratamiento de la vinaza, desecho orgánico de difícil descomposición, que genera malos olores y puede provocar daños en los cultivos. Además incluyó un compromiso por mejorar la eficiencia en el uso del agua en los procesos de limpieza, aspectos, que de acuerdo a lo expuesto por Fernando Herrera Presidente de la AG Pisco, se han trabajado intensamente, para obtener la certificación.
¿Qué significa para el sector pisquero obtener la certificación?
La certificación es el paso final que confirma sí se hicieron las cosas bien o no. En este caso, tenemos la esperanza de que todo saldrá positivamente y que la industria pisquera contará con la certificación, que por cierto no es un título que se obtiene, se guarda y se va a dormir la siesta, una vez que se materializa, el desafío es ir mejorando cada vez más, ya que es un compromiso con la sociedad.
¿Qué beneficios ha traído para el sector la implementación del APL?
Se abre un camino para que la gente entienda que producir limpio es un aspecto fundamental de la estrategia de las empresas. Aquí, si una empresa no está dispuesta a producir en las condiciones que exige la ley, simplemente no tiene viabilidad, porque actualmente se tiene que mostrar una imagen ambiental acorde a los requerimientos, lo que a la larga entrega mayor credibilidad y esto ha sido entendido por los productores pisqueros, quienes han tomado conciencia de la importancia que reviste este tema.
¿Cómo se ha generado la buena disposición, que en definitiva sirve de experiencia para otros sectores productivos?
En un comienzo es un proceso complicado, porque hay que entender que la producción limpia no estaba asumida como una necesidad y cuando se decide considerarla, los productores la enfrentan como un nuevo costo, pero después se van dando cuenta que es un costo que se debe pagar, ya que el consumidor final de su producto se lo va a exigir. Por lo tanto, el APL ha generando ese cambio de mentalidad y en definitiva lo asumen como una necesidad imperiosa de su estrategia de negocio.
Etiquetas: APL, cultivos, Fernando Herrera, impacto ambiental, implementación, pisco
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